El botanista francés Yves Rocher creó en 1959 la marca que lleva su nombre para comercializar productos de belleza hechos a base de plantas. Primero vendía esos productos por correspondencia, hasta que, en 1969, abrió su primera tienda en París. Tras casi 60 años de historia, Yves Rocher tiene presencia en más de 90 países, gracias a sus más de 4.000 puntos de venta, y atiende a 30 millones de clientes.

Yves Rocher ha creado el concepto de cosmétique végétale: 150 botanistas investigan los activos vegetales para elaborar productos de cosmética más eficaces y asimilables por la piel. Además, es la única marca mundial de cosmética que controla el 100% del ciclo de su producto: recolecta las plantas, fabrica y distribuye los cosméticos.

Distintas opciones de franquicia

Además de la fuerza de una marca reconocida a nivel mundial, Yves Rocher ofrece a sus franquiciados un programa de fidelización de clientes, acciones de marketing directo y ofertas personalizadas. Yves Rocher también dispone de un completo programa de formación continua y un acompañamiento constante al franquiciado. Muchos de sus establecimientos, junto con la venta de cosméticos, son centros de estética.

Además del modelo clásico de franquicia, Yves Rocher cuenta con otra modalidad de contrato: franquicia y arrendamiento, por la que Yves Rocher asume la totalidad de la inversión y le confía al franquiciado una tienda llave en mano que le permita desarrollar su negocio dentro de la cadena a cambio de un canon.

Grupos de reflexión

Otra de las aportaciones al franquiciado es la puesta en marcha de unos grupos de trabajo formados por una docena de franquiciados, elegidos por votación, que representan a todos los establecimientos Yves Rocher de España. Este grupo realiza reuniones periódicas con la marca, donde trasladan las inquietudes de los franquiciados, propuestas de mejora, qué hace la competencia y qué pueden hacer ellos, etc. Se trata de un punto de encuentro donde salen distintas ideas que ayudan a todas las tiendas a crecer.

¿Qué hacer para ser franquiciado?

Para iniciar el proceso de apertura de una franquicia Yves Rocher, los interesados pueden enviar su candidatura a través de la web. Tras un primer contacto telefónico, habrá una entrevista personal, un estudio financiero y otro del local que el franquiciado aporta, que debe tener al menos 70 metros cuadrados y 4 metros de longitud de fachada. Una vez realizadas diversas acciones formativas, se llega al último paso: la validación del proyecto.

 

Marisa Lazareno: “Siendo clienta, me enamoré de la marca”

Marisa, propietaria de tres franquicias de Yves Rocher, participó en la tercera edición del Congreso Franquicia Futura, donde fue entrevistada por Eduardo Abadía, director ejecutivo de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF). Reproducimos a continuación un extracto de esa entrevista.

¿Cuándo decides emprender con una franquicia?

Yo comienzo en la franquicia en el año 98 y jamás había pensado ser franquiciada. Me decido por una tienda de Yves Rocher porque soy clienta. Empiezo a comprar sus productos, creo fielmente en ellos y, después de un año, pienso en montar mi propia franquicia. Entro en contacto con ellos y, a los dos meses, consigo tener mi propio negocio.

Tomas esa decisión cuando tienes tu primer hijo. ¿Por qué decides en ese momento independizarte a nivel profesional?

Había estado trabajando 11 años como administrativa en la banca y me resultaba aburrido estar delante del ordenador. Entonces decidí dejar de trabajar y tener un hijo. Un día que iba con mi hijo de paseo por el barrio, algo para lo que antes no tenía tiempo, vi la tienda y comencé a comprar. Durante ese primer año, me hice clienta y me enamoré de la marca.

¿Por qué una segunda franquicia?

Tras cuatro años, Yves Rocher me propuso hacerme cargo de una segunda tienda. En ese momento, todos eran franquiciados de una única tienda, ya que era complicado por volumen de ventas, de personal, etc. Tras la evolución de la primera tienda, me ofrecieron la segunda en Getafe, en una calle peatonal muy céntrica. Y la verdad es que fue un éxito. El salto más difícil es abrir una segunda tienda, a partir de ahí ya todo es más fácil porque gestionas mejor a los equipos.

¿Y la tercera?

La tercera fue un reto para mí. Me la ofrecieron en 2012, un año muy complicado. Soy ambiciosa y me gustan las cosas difíciles. Era una tienda complicada, con un volumen de ventas importante. Y, gracias a esa tienda, salí de una crisis y me ayudó a remontar.

¿No te has planteado diversificar y apostar por otra marca?

No, yo estoy muy contenta con Yves Rocher. Estoy con un marca donde no solo se cuida la belleza de nuestra piel, también se cuida el medio ambiente, y se buscan sensaciones y experiencias distintas. Eso no lo voy a encontrar con otra marca.

¿Qué cualidad de Yves Rocher destacarías?

Para Yves Rocher, yo creo que la formación es muy importante y la está renovando cada año. Nada que ver las formaciones de ahora con las que teníamos hace 15 años. Ahora la formación se basa en empatizar con el cliente y fidelizar. Yo quiero tratar a cada clienta, y mis equipos así lo hacen, como si estuviera con mi madre. ¿Qué le aconsejaría a mi madre? Lo mejor. Y eso es lo que Yves Rocher ofrece ahora mismo.

¿Qué mensaje mandarías al franquiciador?

Creo que, al igual que el franquiciado tiene que evaluar muchísimo al personal que contrata, el franquiciador debe analizar muy bien cada candidatura para no cometer ningún error. Es muy importante que esos franquiciados sean igual de buenos en el norte, en el sur, en el centro, en Levante, etc. Porque la imagen de marca debe ser la misma en todos los centros, solo así la marca va a crecer.

¿Qué destacarías de tu personal?

Tengo 25 personas a mi cargo. Mi personal, aunque todas son mujeres, es muy diferente. Yo les pido respeto y empatizar con el cliente.

¿Qué estrategia de ventas has puesto en marcha para fidelizar al cliente?

Momentos difíciles los hemos pasado todos. Y cuando ves que tienes un problema de captación y te están faltando clientes, tienes que hacer algo. Vimos qué hacía la competencia y decidimos hacer la venta-consejo, personalizando la venta, dedicando un poco más de tiempo a cada clienta, ya sea para un diagnóstico de piel o para un taller de maquillaje. Nunca hay que cerrarse a ideas nuevas.